
Como rezan las palabras de presentación de este Blog, el objetivo de "Meditación a la Vista" es proporcionar un espacio de sosiego a los venezolanos, en el marco de tanta convulsión que nos sacude. Los efectos de la Meditación -en cualesquiera de sus modalidades o corrientes- sobre la salud, física y mental, son actualmente aceptados por la ciencia. Lo más interesante es que la ciencia hoy está ofreciéndonos crecientes evidencias de que al meditar en grupo no sólo nos beneficiamos como individuos, sino también como sociedad.
A este respecto, vale la pena mencionar las investigaciones que sobre los efectos de la meditación colectiva en la criminalidad, el terrorismo y la contención de los conflictos, han sido coordinadas por el Dr. John Hagelin, Ph.D en física cuántica y experto en temas de políticas públicas, cuya trayectoria profesional deja poco margen para dudar de la rigurosidad de los resultados por él obtenidos. En el verano de 1993, Hagelin condujo una primera investigación en la ciudad de Washington, con la colaboración del departamento de policía local, el FBI, expertos en criminalística, la Universidad de Maryland, la Universidad de Texas y la Temple University; el objetivo era medir en qué medida la meditación colectiva contribuía a disminuir los índices de criminalidad en esa ciudad. Las estadísticas anuales, previas a la realización de este primer experimento, mostraban que todos los veranos, por la conjunción de una variedad de causas, los índices de criminalidad en la ciudad de Washington (robos, asaltos, violaciones, entre otros crímenes) experimentaban un repunte. Las organizaciones participantes en el experimento emplearon las más sofisticadas técnicas de investigación y lograron ponerse de acuerdo en la metodología a seguir para completar la pesquisa.
El grupo de meditación estuvo conformado por personas expertas en meditación y también por otras sin conocimiento previo que fueron entrenadas en la meditación trascendental. El departamento de policía, inicialmente reticente respecto a los resultados que podrían obtenerse con este experimento, se ocupó de levantar la data relativa al número de crímenes acaecidos a todo lo largo del período que duró la meditación en grupo. A medida que el experimento avanzó, la reticencia se fue convirtiendo en sorpresa: cuando el grupo alcanzó las 2.500 personas (posteriormente llegaría a las 4.000), las cifras comenzaron a experimentar una caída dramática, en comparación con los incrementos que anualmente venían dándose para esta época del año. El equipo de investigación se había propuesto conseguir una disminución del 20% de la criminalidad y terminó obteniendo un 25%.
Pero ésta no es la única experiencia realizada en la materia. El propio Hagelin ha venido coordinando nuevos experimentos de este tipo a partir de ese año de 1993. También nos relata los resultados obtenidos en experiencias similares conducidas desde la década de los ochentas en el Líbano (justamente el período en el cual el conflicto en este país se agudizó), donde las meditaciones colectivas a favor de la paz se tradujeron en reducciones de hasta el 71% en el número de muertes ocasionadas por la guerra; tan significativos fueron los hallazgos realizados en este contexto que se publicó un artículo haciendo referencia a la experiencia en una de las publicaciones científicas en el área de las ciencias sociales más reconocidas en temas de conflicto, como lo es el Journal of Conflict Resolution. En diversas partes del mundo se han realizado, a la fecha, más de 6o experiencias de este tipo y los resultados son invariables: la meditación contribuye a disminuir los índices de violencia y, con ello, favorece la paz.
Quizás, una de las reflexiones más interesantes de Hagelin sobre la base de estas investigaciones es la relativa al tamaño que ha de tener el grupo de meditación para que la disminución de la violencia tenga lugar. Si bien es cierto que resulta necesario alcanzar una masa crítica (en promedio, algunos miles de personas meditando), también lo es que ese número es ínfimo en comparación con la cantidad de población que se ve beneficiada; en el caso de la ciudad de Washington, en 1993 la ciudad contaba con una población de alrededor de 5.5 millones de habitantes y los índices de reducción de criminalidad comenzaron a presentarse cuando al menos 2.500 personas conformaban el grupo de meditación, es decir, apenas un 0,05%. Al respecto, Hagelin inquiere: si esto puede lograrse con un pequeño grupo, ¿que más no podríamos alcanzar a medida que se unan más personas?
A la luz de estas evidencias, ¿se imaginan los efectos sobre la paz ciudadana que podríamos alcanzar si sumamos más y más voluntades a nuestra meditación a la vista?.